La reina gritó de horror al
presenciar tan espeluznante escena. ¿Quién era en verdad Ji Yong? ¿Por qué tenía
esa aura?
Las cosas se pusieron candentes, el
rey se incorporó y miró desafiante a Ji, este no se sentía intimidado por el
padre de su novio más bien tenía tantas ganas de destruirlo pero fue una voz
suplicante que le hiso volver en razón.
—Por favor Ji Yong, ya basta — giró y
enfocó su mirada en Seunghyun quien yacía en el piso observándole con dulzura —
No eres un monstruo amor, no cometas un error del que te puedes arrepentir
—Basta… ¡Cierra la boca Seunghyun!
Por tu culpa es que esta bestia ha ingresado a palacio y eso jamás te lo
perdonaremos —dijo la reina mientras caminaba amenazante hacia su hijo—y por tu
insensatez es que no mereces llamarte un Diamante, fui tan estúpida al pensar
que podrías ser el heredero del trono
—Mamá no entiendo que estás haciendo,
tú aprobaste la relación, protegiste a mi novio y estuviste presente en el
nacimiento de tu nieto —Seunghyun se levanta lentamente y avanza hacia donde se
encuentra parado Ji Yong ignorando a su madre—Si lo mejor es que me vaya del
reino lo haré pero no dejaré que lastimen a los seres que más amo.
—¿Crees que es sencillo? ¿Qué luego
de tu gran ofensa te dejaremos ir? —el rey empieza a reírse junto con la reina—Tenemos
suficiente poder para destruirte Seunghyun
Ji Yong cayó al piso regresando a su
estado natural y abrazó fuertemente a su bebé, no tenía fuerzas ya que aún no sabía
cómo controlar su otro yo. El rey al darse cuenta se acercó hacia donde estaba
él y le dio una patada en el rostro, su hijo al ver tal acción corrió y
embistió con todas sus fuerzas a su padre logrando alejarlo de su pareja.
—No te le acerques
—Me sigues desafiando —el rey
recuperó fuerzas y tomó por el cuello a su hijo elevándolo hasta que sus pies
dejaron de tocar el suelo —Pensé que podrías arreglarte, pensé que me apoyarías
en todo, debí escuchar al pequeño
Seunghyun y darle el trono a él —apretó su cuello dificultándole la respiración—no
quiero gastar mis energías en ti, tengo otras cosas mas importantes que hacer —y
en un abrir y cerrar de ojos y ante la mirada asustada de Ji Yong, clavó un
cuchillo en el cuello de su hijo — adiós
Príncipe Seunghyun heredero al trono de los Diamantes, traidor del reino.
—¡Nooo! —gritó Ji Yong con todas sus
fuerzas y se arrastró con su hijo en brazos hacia el cuerpo de su pareja quien
yacía inconsciente en el piso— Vamos, no me dejes amor, no puedes hacerlo —El
príncipe lo vio por última vez y alcanzó a susurrarle: “Huye amor, huye de aquí
y nunca vuelvas”
Antes de que la reina pudiera lastimarlo
Ji Yong corrió hacia el piso superior donde estaba la habitación del príncipe y
se lanzó por el balcón huyendo a toda prisa mientras escuchaba como los
guardias del palacio venían en su búsqueda.
Las horas pasaron y el seguía
corriendo sin mirar atrás, hasta que vio el anochecer y se refugió en lo más
profundo de un bosque en donde lloró amargamente y por primera vez en su vida
odió tener que ser un híbrido.
La noticia del deceso del príncipe de
los Diamantes inundó el reino, Daesung lloró en silencio junto al cuerpo del
que alguna vez fue parte de su vida, del que iba a ser su esposo y odió con
toda su alma al rey.
El cuerpo del príncipe no fue embalsamado
ni recibió la ceremonia real que merecía, en cambio fue llevado a los calabozos
y arrojado en la celda donde una vez se conoció con el mitad humano e hicieron
el amor por primera vez.