Han pasado veinte años desde
que huyó del palacio, veinte años desde que el heredero al trono de los
Diamantes fue asesinado por su propio padre y veinte años desde que alumbró a
un híbrido como él. Caminando de un lado
a otro esperando que Haroon regresara de casar para que se ocultaran en lo
profundo del bosque, Ji Yong acariciaba sus cabellos largos y contaba los
minutos para ir a buscarlo.
—
Ya estoy aquí padre
Cabello celeste, piel blanca
como la luna y ojos del mismo tono de su cabellera. Así de hermoso y perfecto
era Haroon,
fruto de un amor prohibido que terminó en tragedias y exilio.