La atmósfera era tan abrumadora,
sentía mucho miedo de fracasar como modelo y decepcionar a Alicia. Respiré
profundamente y me recosté en la cama del hotel. Tenía que desempacar pero
estaba exhausto. ¿Cómo fue que mi vida cambió de un día para otro? ¿Estaré
soñando?.
Cerré los ojos y me dediqué a
escuchar el tic tac de un reloj antiguo que adornaba mi nuevo hogar hasta que
unos pequeños golpes en la puerta me hicieron despertar.
—Ji Yong, tienes que estar listo en media hora.
Suspiré y corrí hacia el baño para refrescarme un poco. El
atuendo lo tenía elegido y el maquillaje que Alicia me compró adornaba mi
rostro. No acostumbraba a delinearme los ojos pero me habían dicho que me quedaba
bien así que lo intenté. Pasaron los minutos y hasta yo mismo me sorprendí por
el resultado, lo que era molesto era usar esa peluca negra otra vez.
Caminé perezoso hacia la recepción en donde me estaban
esperando, Alicia corrió a abrazarme apenas me vio y llegué a escuchar un “Estás
precioso”. Me tomó de la mano y me llevo donde estaba una pareja brindando con
unas copas de champagne muy elegantes.