Han pasado veinte años desde
que huyó del palacio, veinte años desde que el heredero al trono de los
Diamantes fue asesinado por su propio padre y veinte años desde que alumbró a
un híbrido como él. Caminando de un lado
a otro esperando que Haroon regresara de casar para que se ocultaran en lo
profundo del bosque, Ji Yong acariciaba sus cabellos largos y contaba los
minutos para ir a buscarlo.
—
Ya estoy aquí padre
Cabello celeste, piel blanca
como la luna y ojos del mismo tono de su cabellera. Así de hermoso y perfecto
era Haroon,
fruto de un amor prohibido que terminó en tragedias y exilio.
—
Iba a buscarte. Ahora
demoras mucho más de lo normal en alimentarte. ¿Por qué Haroon? Eres consciente
de que no podemos exponernos a la civilización y que si alguien nota nuestra
presencia es posible de que nos lleven a palacio.
—
No soy bueno casando, sabes que no me agrada.
No elegí ser así ni vivir aquí ¿Por qué no soy como otros que solo necesitan
comida normal? Padre tiene que ver en esto... padre es el culpable…
—
Tu padre
no tiene la culpa de nada, si alguien es el culpable lo tienes frente a ti.
Sabes, te pareces a tu padre más de lo que puedas imaginarte. Un Diamante
fuerte, galante, de buen porte e inteligente. Bello como la noche y
resplandeciente como las estrellas.
—
No soy Diamante, soy un híbrido.
—
Igual que yo, pero a diferencia mía, eres
heredero al trono, perteneces a la familia real hijo.
Haroon
abrazó a su padre y pidió disculpas, conversaciones como estas siempre lo
debilitaban y hacían que se encerrara en su pequeña casa como un mes. Las
disculpas no le fueron negadas pero aún tenía un gran vacío al saber que no
podía hacer nada para que Ji Yong sonriera otra vez. Desde que tiene uso de razón sabe que algo muy grave debió pasar para que no tuvieran contacto con otros como ellos ... ¿existían otros como ellos?
Palacio
del Reino Diamante
Kang
Daesung había contraído nupcias con Seungri, el ahora rey gobernante del mundo
humano y Diamante. Pese a que estuvo en contra de tal decisión no tuvo opción
alguna. Tras la muerte de Seunghyun, la admiración hacia la sangre pura había
decaído tanto que las cosas habían cambiado. Los humanos ya no dudaban en
adentrarse al reino y causar revueltas pero el nuevo rey no dudaba en asesinar y deshacerse de todo aquel que osar
cruzar la línea limítrofe.
Como
era de costumbre, bajó al calabazo en donde estaba el cuerpo del príncipe
Diamante, lo limpió con perfumes aromáticos y cubrió con la mejor seda del
reino. Besó su fría frente y acaricio su hermosa cabellera que seguía
resplandeciente y orgullosa.
—¿Padre?
Sí, tenía
una hija heredera al trono. Miniya se llamaba. Delgada, blanca,
cabello rubio con puntas celestes y ojos grises, era la codicia de todos los
Diamantes y la envidia de las mujeres humanas.
—Miniya
no debiste seguirme hasta aquí.
—Sentía
curiosidad, desde que tengo memoria siempre te escabulles de padre Seungri y
vienes hasta esta parte del calabozo.
—Muy
pronto te contaré una historia. Historia de un gran amor y de una traición que
acabó con el respeto hacia el reino.
—La
historia del príncipe heredero al trono y de su híbrido…padre, he escuchado
rumores
—Entonces
creo que ya llegó el momento de que
sepas la verdad.
Miniya
sonrió y se acomodó cerca a su padre, acarició el rostro del cuerpo que yacía cubierto por la seda y una pequeña luz resplandeció en la habitación.
—¡Está
vivo!
Ya esperaba una segunda temporada :D
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